ESP
sábado, 16 de diciembre de 2017
Grupos interactivos y tertulias literarias
Visitas 1113
- Por: Ricardo Castro Gil
Proyecto de innovación pedagógica
Valoración: 2/5
 

Después de que el pasado curso ensayáramos esta propuesta pedagógica que ya ha sido desarrollada en numerosos centros de España, y de observar que se trata sin duda de una iniciativa que repercute en la mejora del rendimiento académico de aquellos alumnos que, por diferentes motivos, no alcanzan los objetivos programados para el curso en el que se encuentran matriculados, este año hemos vuelto a apostar por los grupos interactivos con un mayor compromiso, con una mejor coordinación y con un recorrido en el tiempo a más largo plazo.
Pero, ¿qué son los grupos interactivos? Se trata de de una metodología innovadora que tiene como objetivo intentar que todos los alumnos mejoren su rendimiento académico y, especialmente, que aquellos alumnos que van peor superen su desfase.
Para ello, una vez cada quince días (también puede hacerse una vez a la semana), el profesor prepara tres o cuatro actividades diferentes, sobre materia que ya haya sido vista en clase, que puedan realizarse aproximadamente en diez  minutos cada una.
Previamente, la clase se organiza en cinco o seis rincones de unos cinco alumnos cada grupo. Es de vital importancia que estos grupos sean muy heterogéneos; es decir, que estén compuestos por alumnos de todas las clases: alumnos brillantes, alumnos medianos, alumnos con dificultad en el aprendizaje, alumnos disruptivos, alumnos tranquilos; esto es, muy variados. La razón de que esto sea así es que el aprendizaje entre iguales es muy productivo: los alumnos explican muy bien a otros alumnos cosas que no le habían entendido al profesor.
Cada uno de estos grupos cuenta con una persona voluntaria que dinamiza la actividad. Uno de los elementos que subyacen en esta metodología es que los voluntarios también sean muy variados, tanto en edad, como en estudios, clase social, intereses, vínculos familiares o de amistad… Se trata de que los alumnos perciban que toda la comunidad, que todo el tejido social del entorno, está tan interesado como los propios alumnos o sus familiares en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Supone, por lo tanto, una democratización y socialización de la enseñanza, abriéndola al exterior y haciéndola más participativa, sin renunciar de modo alguno a los valores y al ideario de cada centro.
Además, es fundamental entender que estos voluntarios no transmiten conocimiento a los alumnos, sólo dinamizan las actividades. Es el profesor el responsable del buen comportamiento en la clase,  la autoridad científica en la materia  y quien dirige toda la sesión.
Empieza la actividad y cada grupo arranca con una actividad diferente. Tras los primeros diez minutos los grupos rotan y se trasladan a otro rincón donde hay una actividad distinta. Diez minutos después vuelve a repetirse la misma operación y así hasta que todos los grupos hayan pasado por todas las actividades.
Tras una hora, los alumnos han realizado una serie de actividades diferentes que les han servido para afianzar, consolidar o asimilar, dependiendo de cada alumno, contenidos que ya se han visto en clase. La variedad de actividades, la variedad de voluntarios, la variedad en el tipo de alumnos de cada grupo y la movilidad en las rotaciones hacen que el aprendizaje resulte dinámico, motivador y significativo para todos los alumnos.
Y, ¿en qué consisten las tertulias literarias? Tienen como objetivo fomentar el hábito lector de los alumnos, y el procedimiento es muy simple.
También una vez cada quince días, o una vez por semana, como se prefiera, el profesor propone leer un texto en casa. Los alumnos y también los voluntarios tienen que seleccionar los párrafos o los fragmentos que más les han interesado o llamado la atención por alguna razón.
En la tertulia, que se puede hacer en la propia clase o en la biblioteca del centro, se organiza el grupo en un gran círculo, en el que se encuentran tanto los alumnos como el profesor o profesores y los voluntarios. En cada sesión una persona ejerce de moderador, y va dando el turno de palabra. Esa persona lee el fragmento que ha elegido y explica por qué le ha gustado. El resto del grupo puede comentar lo que quiera sobre eso e iniciar un diálogo. La operación se repite tantas veces como se desée.
Es fundamental que se garantice que las opiniones de quien participa en cada ocasión sean respetadas por todos y que se genere un diálogo en condiciones de igualdad; es decir, que el status del profesor o de los voluntarios no se imponga por encima del de los alumnos. De este modo se creará un ambiente de libertad en el que cada cual podrá decir lo que quiera sin temor a que otra persona se ría o se burle de ella.
Ésta ha sido una descripción muy breve y muy resumida de dos acciones específicas de la teoría dialógica, teoría fundamentada en los estudios del profesor José  Ramón Flecha García, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y que tiene una proyección mucho mayor, en lo que ha venido a denominarse la teoría de las Comunidades de Aprendizaje. Para que podáis leer más  sobre este proyecto buscad en vuestro navegador habitual: “La teoría dialógica de José Ramón Flecha García”
Cuando finalicemos el curso podremos valorar cuantitativa y cualitativamente los resultados de esta intervención pedagógica y saber si ha merecido la pena. Desde luego, con ese objetivo nos hemos embarcado en este proyecto: mejorar las expectativas de nuestros alumnos del Colegio LA NATIVIDAD y compartirlo con todos vosotros.

Dosatic S.L. © 2017
Site desarrollado por DYNAMO 3.5

Política de Privacidad